LA
DIÁLISIS PERITONEAL COMO FORMA DE TRATAMIENTO ES EFICAZ EN LA ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA.
John, T. y otros (2009) la
definen a la diálisis peritoneal como:
“El método de remplazo de la función
renal que implica el transporte de agua
y solutos a través de una membrana (peritoneal) heterogénea, semipermeable,
actuando esta como un dializador, y produciéndose simultáneamente tres proceso
de transporte: Difusión, ultrafiltración y absorción, además es una diálisis
sencilla, y fisiológica que se produce dentro del organismo…” (pag.21)
El paciente la puede realizar en el hogar,
no tiene que trasladarse todos los días al hospital, por lo que desde la perspectiva
económica se disminuyen costos, desde la perspectiva político social, se
beneficia al paciente, familia y comunidad, también se beneficiara la
institución, pues le dará soluciones pronta y oportuna para resolver
situaciones de salud de un gran número de
pacientes, creándoles conciencia,
que se traducirá en la disminución de la morbi-mortalidad en unidades de
diálisis y del hospital, además contribuye con la pronta recuperación y
reinserción de los pacientes a la sociedad.
La Asociación Europea de Enfermería de
Diálisis y Trasplante/ Asociación Europea de Cuidados Renales', (2009) plantea
que:
"La diálisis peritoneal domiciliaria,
y especialmente la automatizada, permite al paciente mantener su vida laboral
activa, además de mantener su calidad de vida y proporcionarle mayor
libertad". Convirtiéndola en una
ideal opción para todas las personas con insuficiencia renal y sin duda una
excelente técnica, empleada en aproximadamente 100.000 pacientes con enfermedad
renal en todo el mundo…” (pag.12).
De acuerdo a la página
http://www.latinpedia.net/Salud. En América Latina se ha impulsado la diálisis
peritoneal y en países como, Chile el rango actual de cobertura
para la sustitución renal es 100%, motivo de orgullo para los chilenos, esto no
fue fácil. En 1987 en la revista del Colegio Médico de Chile, Vida Médica, se publicó el
veredicto de la Cuarta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, que
benefició a una enferma de 21 años, Laura Vallejo: por primera vez en Chile, la
Corte acogió un recurso de amparo para proteger la vida de una paciente lúpica
que había sido trasplantada, había rechazado el trasplante, requería diálisis y
no tenía acceso a ella, la respuesta a su caso se constituyó en ley y permitió
a los chilenos compartir un lugar de privilegio, al lado de Suecia y Dinamarca,
en aplicación excelente de esta terapia.
En Venezuela, al igual que
en otros países, las enfermedades renales constituyen un problema de salud
pública, con los altos costos de los tratamientos y con dificultad de los
procedimientos terapéuticos que requieren los pacientes para conservar su salud
y uno de los más graves problemas que enfrentan los pacientes, es que la única
forma de curar estos padecimientos es el trasplante renal, presentándose
factores de importancia que dificultan estas intervenciones quirúrgicas, como
son las deficiencias en la planificación de los programas de donación,
insuficiencia de recursos económicos, humanos y de infraestructura, aunado a la
falta de conciencia, solidaria, que impiden a muchas personas contribuir y dar
vida después de la vida, por medio de la donación.
Es importante resaltar, que con respecto al
tema se ha creado un tabú alrededor de la donación, sin contar las diferencias
étnicas, religiosas y hasta culturales, que impiden que un ser humano pueda
ayudar a otra, cuando su vida ya se haya extinguido. Según los datos
suministrados por la Organización Nacional de Trasplante (ONTV), en el censo
del año 2006, existen en Venezuela aproximadamente 8.000 pacientes en diálisis,
de los cuales 6.450 se encuentran en hemodiálisis y 1.550 en diálisis
peritoneal, sin contar las personas que padecen anomalías renales no
controladas y que pueden desencadenar procesos irreversibles de daño renal. A
nivel nacional se cuenta con 107 Unidades de Diálisis, distribuidas en 42
centros hospitalarios, 58 centros privados y 7 consultorios, pero sólo el 5% de
la demanda puede ser cubierta,
posiblemente por las pocas campañas informativas que estimulen a donar
órganos; un 12% de los pacientes cuenta con un pariente sano y compatible, que
les pueda donar un órgano, y el 83% restante debe someterse a la diálisis,
manteniendo la esperanza de hallar un órgano compatible para el trasplante.
En el país se cuenta con nueve centros de
Trasplante de riñón, con la infraestructura adecuada para atender a los
pacientes, equipos y personal calificado, pero la carencia de órganos para los
trasplantes (riñón), reducen las oportunidades de vida de los pacientes, El
número de personas que presentan alguna anomalía renal, ya sea por herencia,
diabetes o hipertensión (principales causas de daño renal), ha alertado a los
organismos sanitarios venezolanos. Existe
información valiosa en cuanto a salud renal en Venezuela, por lo que se
esta promoviendo en todo el país la estrategia CAREMT, como una estrategia de
calidad de vida y salud, que promueve los estilos de viada saludables y la
detección de factores de riesgo, desde la pre concepción hasta el adulto mayor,
pero aún se presentan debilidades para difundirla, a la población en la red de
atención primaria, con artículos sobre la prevención que llenen un vacío
comunicacional y afianzando un compromiso social con la salud y la vida.
De acuerdo a esta realidad y en búsqueda de la calidad que potencia métodos
eficaces , efectivos, y eficientes, los programas de diálisis peritoneal
permiten esa posibilidad, ya que plantean normas, pautas, protocolos, funciones
del equipo de salud, estructura y organización, integradas de manera física y
funcional con la actividad nefrológica, genera buenos resultados a corto,
mediano, y largo plazo, en este sentido la diálisis peritoneal, es una terapia
que dará beneficios al paciente, a la
familia, convirtiéndose en una alternativa de solución para los pacientes, y permite
mejorar la calidad y expectativa de vida
la Población con enfermedad renal.
Este Blogger fue creado por Ana Jimenez, cursante de la Maestría de Salud Pública, sección B, Puerto La Cruz, Universidad Romulo Gallegos
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