miércoles, 25 de julio de 2012

LA DIÁLISIS PERITONEAL COMO FORMA DE TRATAMIENTO ES EFICAZ EN LA ENFERMEDAD RENAL CRONICA.


LA DIÁLISIS PERITONEAL COMO FORMA DE TRATAMIENTO ES EFICAZ EN LA ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA.
John, T. y otros (2009) la definen a la diálisis peritoneal como:
    “El método de remplazo de la función renal  que implica el transporte de agua y solutos a través de una membrana (peritoneal) heterogénea, semipermeable, actuando esta como un dializador, y produciéndose simultáneamente tres proceso de transporte: Difusión, ultrafiltración y absorción, además es una diálisis sencilla, y fisiológica que se produce dentro del organismo…” (pag.21)

    El paciente la puede realizar en el hogar, no tiene que trasladarse todos los días al hospital, por lo que desde la perspectiva económica se disminuyen costos, desde la perspectiva político social, se beneficia al paciente, familia y comunidad, también se beneficiara la institución, pues le dará soluciones pronta y oportuna para resolver situaciones de salud de un gran número de  pacientes, creándoles conciencia,  que se traducirá en la disminución de la morbi-mortalidad en unidades de diálisis y del hospital, además contribuye con la pronta recuperación y reinserción de los pacientes a la sociedad.
   La Asociación Europea de Enfermería de Diálisis y Trasplante/ Asociación Europea de Cuidados Renales', (2009) plantea que:
    "La diálisis peritoneal domiciliaria, y especialmente la automatizada, permite al paciente mantener su vida laboral activa, además de mantener su calidad de vida y proporcionarle mayor libertad".  Convirtiéndola en una ideal opción para todas las personas con insuficiencia renal y sin duda una excelente técnica, empleada en aproximadamente 100.000 pacientes con enfermedad renal en todo el mundo…” (pag.12).
   De acuerdo a la página http://www.latinpedia.net/Salud. En América Latina se ha impulsado la diálisis peritoneal y en países como, Chile el rango actual de cobertura para la sustitución renal es 100%, motivo de orgullo para los chilenos, esto no fue fácil. En 1987 en la revista del Colegio Médico de Chile, Vida Médica, se publicó el veredicto de la Cuarta Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, que benefició a una enferma de 21 años, Laura Vallejo: por primera vez en Chile, la Corte acogió un recurso de amparo para proteger la vida de una paciente lúpica que había sido trasplantada, había rechazado el trasplante, requería diálisis y no tenía acceso a ella, la respuesta a su caso se constituyó en ley y permitió a los chilenos compartir un lugar de privilegio, al lado de Suecia y Dinamarca, en aplicación  excelente de esta terapia.
En Venezuela, al igual que en otros países, las enfermedades renales constituyen un problema de salud pública, con los altos costos de los tratamientos y con dificultad de los procedimientos terapéuticos que requieren los pacientes para conservar su salud y uno de los más graves problemas que enfrentan los pacientes, es que la única forma de curar estos padecimientos es el trasplante renal, presentándose factores de importancia que dificultan estas intervenciones quirúrgicas, como son las deficiencias en la planificación de los programas de donación, insuficiencia de recursos económicos, humanos y de infraestructura, aunado a la falta de conciencia, solidaria, que impiden a muchas personas contribuir y dar vida después de la vida, por medio de la donación.
    Es importante resaltar, que con respecto al tema se ha creado un tabú alrededor de la donación, sin contar las diferencias étnicas, religiosas y hasta culturales, que impiden que un ser humano pueda ayudar a otra, cuando su vida ya se haya extinguido. Según los datos suministrados por la Organización Nacional de Trasplante (ONTV), en el censo del año 2006, existen en Venezuela aproximadamente 8.000 pacientes en diálisis, de los cuales 6.450 se encuentran en hemodiálisis y 1.550 en diálisis peritoneal, sin contar las personas que padecen anomalías renales no controladas y que pueden desencadenar procesos irreversibles de daño renal. A nivel nacional se cuenta con 107 Unidades de Diálisis, distribuidas en 42 centros hospitalarios, 58 centros privados y 7 consultorios, pero sólo el 5% de la demanda puede ser cubierta,   posiblemente por las pocas campañas informativas que estimulen a donar órganos; un 12% de los pacientes cuenta con un pariente sano y compatible, que les pueda donar un órgano, y el 83% restante debe someterse a la diálisis, manteniendo la esperanza de hallar un órgano compatible para el trasplante.
    En el país se cuenta con nueve centros de Trasplante de riñón, con la infraestructura adecuada para atender a los pacientes, equipos y personal calificado, pero la carencia de órganos para los trasplantes (riñón), reducen las oportunidades de vida de los pacientes, El número de personas que presentan alguna anomalía renal, ya sea por herencia, diabetes o hipertensión (principales causas de daño renal), ha alertado a los organismos sanitarios venezolanos. Existe  información valiosa en cuanto a salud renal en Venezuela, por lo que se esta promoviendo en todo el país la estrategia CAREMT, como una estrategia de calidad de vida y salud, que promueve los estilos de viada saludables y la detección de factores de riesgo, desde la pre concepción hasta el adulto mayor, pero aún se presentan debilidades para difundirla, a la población en la red de atención primaria, con artículos sobre la prevención que llenen un vacío comunicacional y afianzando un compromiso social con la salud y la vida.
    De acuerdo a esta realidad y en  búsqueda de la calidad que potencia métodos eficaces , efectivos, y eficientes, los programas de diálisis peritoneal permiten esa posibilidad, ya que plantean normas, pautas, protocolos, funciones del equipo de salud, estructura y organización, integradas de manera física y funcional con la actividad nefrológica, genera buenos resultados a corto, mediano, y largo plazo, en este sentido la diálisis peritoneal, es una terapia que dará beneficios al  paciente, a la familia, convirtiéndose en una alternativa de solución para los pacientes, y permite mejorar  la calidad y expectativa de vida la Población con enfermedad renal.